viernes, 2 de julio de 2010

Mas encuentros

Me encontre a Jim "disfrutando" del partido España-Suiza en McLlo una cerveceria de McLeod Ganj, donde reside el gobierno tibetano en el exilio y, por ende, el Dalai Lama, en Himachal Pradesh. Rubio como buen aleman y de rasgos faciales delicados aunque cubiertos la mayoria del tiempo por un larguisimo flequillo, parecia conocer por el nombre de pila a todos los camareros del garito. Se me presento nada mas llegar al sentarse en la misma mesa en la que estaba yo. Es lo que tiene el futbol: es muy sencillo ponerte a hablar con la gente y yo, ademas, era el unico español del bar. Jim vive normalmente en Nueva York y llevaba dos meses en McLeod Ganj escribiendo el guion para una pelicula de Hollywood, el que seria su primer blockbuster, nada menos que para la todopoderosa Warner Bros, pelicula que creara polemica (se estrenara al parecer en 2012) al ser enormemente critica con la ocupacion china del Tibet, y por la que estaba recibiendo emails amenazadores y volviendose un poco paranoico, segun el, ya que empezaba a pensar que le estaban siguiendo. Jim es uno de tantos que me voy encontrando en mi viaje del que se podria decir que es ciudadano del mundo con todas las de la ley. Nacido en Alemania, paso la infancia en McLeod Ganj, donde su padre ayudo a la comunidad tibetana a establecerse ahi, siendo, al parecer, toda una personalidad en la zona, y conocido del Dalai, despues paso años en Indonesia, Tailandia, para finalmente establecerse en Nueva York, tras estudiar en la universidad en Alemania. Tras la decepcion del partido seguimos tomando Kingfishers, la cerveza local que viene en botellas de 650 ml, quizas demasiadas y charlando. A pesar de tan colorido y cosmopolita background, Jim es un europeista convencido, le encanta mezclarse con europeos y rememora como, unos años atras, cuando McLlo era un sitio totalmente diferente de lo que es ahora un gran grupo de gente de paises diversos de Europa tuvo una amistosa batalla dialectica con un grupo de americanos mostrando una solidaridad entre europeos que es muy dificil de ver. Acabamos bastante perjudicados tras 5 o 6 cerverzas, discutiendo sobre los Estados Unidos (yo haciendo de abogado del diablo) hasta que, acordandome que tengo un autocar que coger en un par de horas, tras desearle mucha suerte con la peli, me despido. Lo putas que las pase al par de horas en un jodido autocar indio atravesando una mierda de carretera de montaña y con una brutal resaca es otra historia. Nunca mais.

Con Michael me tope subiendo al jeep que nos llevaria a Attari, donde me esperaba ofreciendome, divertido, su regazo para que me sentara. El jeep estaba atiborrado y no estaba muy seguro de como iba a acomodarme en el, pero por uno de esos milagros que desafian las leyes fisicas que ocurren a diario en autobuses y trenes indios, al final, entramos yo y otros dos mas (evitando regazos, afortunadamente para mi dignidad). Mike llevaba unos 5 meses en la India, la mayor parte de ese tiempo en un ashram de la organizacion de la que era miembro en Montreal, International Sivananda Yoga Vedanta Organization, en Uttarkashi, entrenandose para ser profesor de yoga, hasta ahora habia dado clases de manera informal a amiguetes pero queria vivir de esto. El fundador de esta organizacion, Swami Vishnu-devananda (Swami es un titulo honorifico, que mas o menos significa maestro), quien era tambien conocido como "the Flying Swami" debido a las "misiones de paz" que realizaba en zonas conflictivas sobrevolando un avion que pilotaba el mismo. En 1969 convencio a una joven aprendiz uruguaya para que volara con el a Cuba a llevar un mensaje de paz al pueblo cubano en un vuelo ilegal. En medio del vuelo a Vishnu le entraron ganas de meditar, dejando a la aterrorizada chica a los mandos del avion. Cuando entraron en el espacio aereo cubano y les empezaron a llegar mensajes nada amistosos por radio se dedicaron a tirar flores por la ventanilla. Me imagino la hilarantes escena en la pista de aterrizaje entre los desconcertados soldados cubanos y el guro chiflado y la hippie con las flores. Pues bien Mike estaba contando la historia a una chica uruguaya en el ashram, cuando la chica le corrigio el nombre del aeropuerto en el que aterrizaron, indicando al estupefacto canadiense que la joven del avion era su madre e incorporando mas detalles a la historia como que, en un momento dado, el guru, como todo guru carismatico y cautivador puso a hacer yoga a los soldados cubanos que les vigilaban. Me estoy imaginando la escena. Genial.

Y hablando de tipos con armas y uniforme haciendo el ridiculo, fue a la salida de la ceremonia del cierre de frontera de Attari, sacando la foto del soldado con el abanico en la cabeza que aparece en la entrada correspondiente de este blog y mientras le pedia que se pusiese "un poquito mas a la derecha... mas..mas...muy bien...mira de frente" cuando se me unio, camara en mano, John "si... asi... gira la cabeza...lo estas haciendo muy bien...un poco mas... ¡perfecto!". Sudafricano de Johhanesburgo ("¿yquecoñohacesaqui?-nomegustaelfutbol-joderquegentemasrara) John resulto ser director de cine (y ya iban dos tios relacionados con el mundo del celuloide en pocos dias), habia rodado unos cuantos documentales, cortos y peliculas de bajo presupuesto y acababa de rodar un episodio piloto de un reality show para una productora. Riendome me acorde del tono profesional con el que le habia dado instrucciones al soldado del abanico para posar. Tras despedirnos y mientras esperabamos, Mike y yo, a nuestro jeep abarrotado un enorme todoterreno negro de pintura metalizada y cristales tintados se paro a nuestra altura, apareciendo la cara de John al bajarse la ventanilla de atras: "bueno, ¿venis o que? aqui sobra espacio". Mientras estaba esperando que acabase la frase pude ver como la cara de Mike junto a la de John a traves de la ventanilla. Si, el yoga hace milagros y no, nunca he sido el tipo mas rapido del mundo. Y, desde luego, lo del estilo lo enseñan bien en la escuela de cine (coche caro negro con chofer y cristales tintados...). Tras tomar un par de cervezas los tres en uno de los pocos cuchitriles de Amritsar donde sirven alcohol, acabe cenando con John hablando de cine, de Lars von Trier y Michael Haneke (bueno el de Trier, de quien conozco poco, y yo de Haneke).

La cubierta del rickshaw cubria la cara de Nick Serafin cuando se paro al lado del jeep en el que yo estaba montado esperando a partir hacia Leh. Asi pude ver a el cuerpo de un blanco enfundado en unos pantalones cortos y un jersey de marca con el cuello de un polo sobresaliendo, indumentaria mas adecuada para practicar el swing en el club de golf de New Heaven que para andar viajando por la india. Cuando se bajo y, ahora de espaldas, pude ver como recogia una elegante bolsa cruzada de cuero marron claro, un lujoso estuche de camara de cuero negro y un enorme paquete papel marron atado con cuerda. Y al darse la vuelta, con su inmaculada barba de tres dias y bajo un impecable peinado, reconoci a Nick, el americano, nacido en Kansas y residente en New Heaven, que habia conocido viendo el partido de España con Nick, una semana y unos cuantos centenares de kilometros atras. Durante el viaje de 15 horas, se las apaño para:

- No sudar.
- No despeinarse.
- Que no se le arrugara la ropa.
- No tener a ningun indio reposando la cabeza en su hombro y no tener que pasarse la mitad del trayecto dandole empellones, codazos y palmaditas en la cara para tratar, infructuosamente, de despertarle.

O sea, lo contrario que yo. Pijo, si, pero cool.

De los preciosos valles verdes de espectacular belleza entre picos nevados de Cachemira (a punto estuve de coger la mochila y quedarme en uno especialmente bello, desgraciadamente me tire demasiado tiempo abobado con la boca abierta y no saque ni una misera foto), a traves de serpenteantes carreteras al borde de precipicios, pasando entre enormes bloques de hielo y pasos pedregosos de alta montaña sorteando rebaños de cabras y tiendas de campaña de los pastores nomadas, controles del ejercito, hasta llegar a las descomunales moles rocosas de Ladakh y a Leh a 3,500 metros de altitud, transcurrio el dia. Cuando, al llegar, tras regatear con el tipo del hotel el absurdo precio del alojamiento, consegui rebajar el precio de las habitaciones a la mitad, Nick se me quedo mirando con los ojos como platos: ¿se puede regatear por una habitacion? Me lleve las manos a la cabeza mentalmente mientras me imaginaba la escena de la compra de la enorme alfombra de 7 m x 5 m (estos americanos todo a lo burro) que llevaba dentro del paquete marron, y la sonrisa del vendedor.









Nick empezaba unas practicas de trabajo en Bangalore en unos dias, organizadas por su facultad de Derecho, y se habia venido unas semanas antes para conocer la India y no, no era, para nada, el tipico mochilero. Pasariamos el dia siguiente juntos, antes de que yo me fuera por un par de dias a un campamento en las montañas a hacer rafting y kayaking, tomando cervecitas y hablando de la India y de Estados Unidos. De antepasados ingleses, italianos, dominicanos y polacos, nacido en Kansas, de padre seguidor de Rush Limbaugh y el, re-educado en la costa Este, entusiasta de Obama, Nick es un modelico ejemplar de cierta idea de America y a su manera, quizas no muy comprometida (no conozco a mucha gente que lo sea, incluido yo), un idealista.

Uwe estaba sentado al lado mio mientras yo sufria viendo el España-Portugal en Rishikesh y su pasaporte bien podria decir ciudadano del mundo y viajero profesional. Nacido en Alemania, paso su infancia en Uganda, donde su padre vivia, acabando residiendo en Colorado (bueno si Uwe residiera en el sentido habitual de la palabra en algun sitio), donde habitualmente da clases de ski y snowboard durante la mitad del año pasandose el resto del año en algun otro punto del globo, asi habia estado residiendo varios veranos en Ibiza, por lo que chapurreaba un poco de español, temporadas en Australia, Austria, Alemania, Sudeste asiatico... Y llevaba 15 meses viajando por la India. Al dia siguiente casi me atropellaria con su moto en el puente "peatonal" (lleno de motos y vacas) de Rishikesh mientras yo observaba a unos monos birlando una bolsa de patatas fritas a un niño. Nos volveriamos a encontrar ayer mientras yo sufria de nuevo viendo a España eliminar, no muy sobrada, a Paraguay (bendito guaje). Siempre me han caido bien los alemanes, espero que esto siga asi tras el miercoles.

Y tantos otros...

(Tengo pendiente una entrada de españoles por el mundo)




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